Dies 599-600: Escapada al Rob Roy Glacier

February 25, 2014 in Nova Zelanda by Joan&Elia

La zona de Wanaka nos gustó tanto que decidimos volver al día siguiente para seguirla explorando. Nos quedamos con muchas ganas de hacer alguna de las infinitas caminatas que hay por aquí y hoy hemos podido satisfacer este deseo.

Poco a poco nos acercamos al hielo del Rob Roy

Poco a poco nos acercamos al hielo del Rob Roy

Para llegar hasta la zona de aparcamiento que hay a los pies del glaciar sólo tendréis que conducir desde Wanaka en dirección a la Mount Aspiring Road, cruzando el hermoso Matukituki Valley y adentrándoos en el parque nacional hasta llegar al Raspberry Creek Car park. Los últimos 25 km son por una carretera de tierra que está en condiciones más o menos aceptables. Dependiendo de la época en la que vengáis os encontraréis más o menos riachuelos que cruzar y probablemente necesitéis un todoterreno. Por suerte, en esta época, hemos podido sobrevivir con nuestra “tartanilla”.

Empieza la aventurilla hasta el glaciar

Empieza la aventurilla hasta el glaciar

Todos los tracks que hay por la zona del glaciar empiezan desde el parquing y podréis elegir recorridos de unas 4 horitas (como el que hemos hecho nosotros) o rutas más largas de medio día o incluso un par de días como las que os llevarán hasta Aspiring Hut, Liverpool Hut o Colin Todd Hut, una casita de madera asentada sobre el Bonar Glacier, el hermano mayor del Rob Roy. De momento estas escapaditas las dejamos para más adelante.

Unos colores de espectáculo, como todo el NZ

Unos colores de espectáculo, como todo el NZ

El paseíto empieza paralelo al Matukituki River, un riachuelo de aguas azules y frías que proviene directamente del deshielo de los glaciares circundantes. Toda el agua que necesitéis la podéis coger directamente del río porque está fresquita, limpia y tiene buen sabor. El único inconveniente es que quizás lleva alguna pequeña bacteria que ha estado atrapada en el hielo durante millones de años…

El puente que lleva al Rob Roy Glacier Track

El puente que lleva al Rob Roy Glacier Track

Al llegar al puente colgante se desvían los caminos de los que van al Rob Roy Track y de los que prefieren subir hasta el Bonar Glacier y pasar allí la noche. Nosotros hemos cruzado este bonito puente y hemos seguido el camino, cada vez más empinado.

Un par de fotos más desde el puente

Un par de fotos más desde el puente

Las vistas y la pureza del paisaje son extremas y el fantástico día que hemos tenido ha ayudado mucho a que nuestra experiencia haya sido fantástica e inmejorable. La subida gradual hacia el glaciar pasa primero a través de un pequeño barranco por un bosque de hayas y luego a través de vegetación alpina en la cabecera del valle.

Un fantástico regalo para la vista

Un fantástico regalo para la vista

Desde este punto ya empieza a asomar entre los árboles el precioso Rob Roy Glacier y nuestra cámara empezaba a sacar humo. Tenéis que saber que en esta zona se puede ver muy a menudo al kea (se llama así por el ruido que hace, algo así como “kee-a”), una especie de loro de montaña muy juguetón y curioso que no dudará en robaros vuestra comida si os despistáis un segundo.

Cada vez lo tenemos más cerca

Cada vez lo tenemos más cerca

En el pico de la glaciación hace unos 20.000 años un glaciar llenaba el valle entero. El Rob Roy desembocaba en el gran glaciar Matukituki y combinado con el glaciar de Wanaka extendían un inmenso río de hielo en el Clutha Valley que llegaba casi tan lejos como Cromwell, situado a unos 60 km de aquí.

La subida es dura pero merece la pena

La subida es dura pero merece la pena

Actualmente el Rob Roy Glacier no es más que un vestigio de la edad de hielo después de haberse retirado hasta dejar únicamente un banco de hielo por encima de los bordes del valle escarpado. Parece poca cosa pero a nosotros nos ha encantado.

El Mount Aspiring National Park todavía tiene unos 100 glaciares, el más grande de los cuales flanquean al Mount Aspiring, a unos 10 km al norte de aquí. La mayoría de glaciares de Nueva Zelanda han retrocedido mucho en los últimos años debido al cambio climático pero alguno de ellos ha seguido avanzando periódicamente alimentados por la acumulación de nieve en las montañas de los alrededores durante los inviernos especialmente fríos.

Un poco de información interesante sobre el glaciar

Un poco de información interesante sobre el glaciar

Como podéis comprobar en las fotos, las vistas que hay desde el mirador al que se llega después de un par de horitas de “sufrimiento” quitan el hipo a cualquiera. Hay dos miradores, el Lower y el Upper Lookout separados por una media horita de subida y os recomendamos que guardéis fuerzas para subir hasta el más alto ya que las vistas son infinitamente mejores que desde el otro.

Espectacular e indescriptible

Espectacular e indescriptible

Tomaros vuestro tiempo para contemplar esta maravilla, parad aquí a comer y disfrutar del entorno. El camino aparentemente no sigue avanzando hacia el glaciar pero siempre podéis adentraros un poco más e investigar, aunque con precaución. Yo he intentado llegar hasta una de las muchas cascadas que vierten sus aguas de deshielo sobre el riachuelo del que bebemos pero el propio río ha impedido mi paso.

Intentando llegar hasta las cascadas del glaciar

Intentando llegar hasta las cascadas del glaciar

Después de informarnos un poco sobre el proceso de glaciación os haremos un pequeño resumen del funcionamiento de estas gigantescas masas de hielo. Es evidente que su existencia sólo es posible cuando la precipitación anual de nieve supera la evaporada en verano, hecho que suele suceder en regiones cercanas a los polos, aunque también existen en otras zonas montañosas. Es interesante saber que un 10 % de la Tierra está cubierta de glaciares y que éstos acumulan más del 75 % del agua dulce del mundo.

Los glaciares son alimentados por la nieve que se acumula en las cuencas por encima de ellos. Se tarda aproximadamente un año para que la suela nieve en polvo se convierta en el duro hielo glaciar a través del proceso de compactación.

Detalles del hielo y de las cascadas

Detalles del hielo y de las cascadas

Durante el ascenso hasta el mirador hemos escuchado en un par de ocasiones el crack de los bloques de hielo al romperse. Es habitual que los bloques de hielo caigan regularmente de la cara terminal de un glaciar (el más famoso ejemplo es el del Perito Moreno) y el efecto es espectacular cuando ocurre en un glaciar colgante como el Rob Roy. Ver los bloques de hielo caer desde los acantilados hasta el fondo del valle debe de ser espectacular.

Vaquitas felices en la montaña

Vaquitas felices en la montaña

El camino de vuelta al parquing ha sido mucho más tranquilo y al llegar allí nuestras amigas las vacas nos estaban esperando, mirándonos fijamente al ver nuestra extrema belleza… Como Èlia no trabajaba en el restaurante indio decidimos pasar la noche aquí (por lo visto esta permitido), a los pies de esta maravilla glacial.

Un picnic durante el atardecer

Un picnic durante el atardecer

Después de un picnic donde el principal protagonista ha sido la Peanut Butter hemos ido a darnos un bañito en el río que ha saciado nuestra sed durante el ascenso. Al final el bañito se ha quedado en un simple remojón de pies porque no queríamos tener un paro cardiaco en un lugar tan remoto.

El agua helada que viene del glaciar

El agua helada que viene del glaciar

La noche ha sido tranquila, silenciosa y oscurísima. Las únicas luces que nos han iluminado han sido las infinitas estrellas que hemos visto sobre nuestras cabezas, una auténtica maravilla. Y por supuesto el amanecer desde el coche con estas vistas es de lo mejorcito de esta escapada.

Amanecer desde nuestra casita y de vuelta a casa

Amanecer desde nuestra casita y de vuelta a casa

Pero todo lo bueno se acaba y hemos tenido que volver a casa para que Èlia pueda trabajar un poquito y de paso traer algo de comida india para cenar. Hemos parado una vez más en el Wanaka Lake para sacar otro par de instantáneas desde una nueva perspectiva, esta vez con el glaciar de fondo.

Última parada en el Wanaka Lake

Última parada en el Wanaka Lake

Mientras Èlia trabaja yo suelo pasar las tardes en el Base Backpackers recargando las baterías de nuestros aparatitos y haciendo amigos de todo el mundo. Como en este sitio no hay ningún control también lo hemos usado varias veces para venir a darnos una duchita en el primer piso. Bueno, me toca ir a recoger a la niña al trabajo. Nos vemos dentro de poco. ¡Buenas noches!