Día 835: Vacas, ovejas, rocas, leones marinos y… pingüinos?

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Hoy ha sido un día muy completito. Podríamos decir que el leitmotiv de hoy ha sido el poder ver distintas rocas con distintas formas curiosas y distintos orígenes. A continuación veréis a qué nos referimos…

El día ha empezado con un poco de cultura agraria ya que de camino al primer lugar de nuestro planning hemos decidido parar en una de las muchas granjas de vacas que hay en las llanuras de North Otago para que Panta, un experto veterinario vacuno, pudiera resolver todas sus dudas sobre el funcionamiento de las granjas de NZ.

Ha sido muy interesante e instructivo poder ver de cerca cómo ordeñan de manera continua a las vacas con una maquinaria de última generación (¡quién lo diría, visto desde fuera parece un cuchitril!) y las cifras de producción y ganado que baraja esta gente no tienen nada que ver con los números que supuestamente barajamos nosotros en nuestra tierra. A las 8 de la mañana ya habían ordeñado a más de 1500 vacas de las casi 3000 que tenían en la granja… a una media de 12-15 litros por extracción son muchísimos litros de leche… mmmm mi sueño es bañarme en una piscina de leche llena de galletitas flotando…

Aprendiendo un poco sobre la producción de leche en NZ

Aprendiendo un poco sobre la producción de leche en NZ

Un poco más allá de la granja nos hemos encontrado con las curiosas Elephant Rocks, una colección de gigantescas rocas calizas que se han erosionado de una manera muy particular dando lugar a unas figuras geométricas que pueden tener cierta semejanza a elefantes. Los elefantes se pueden ver después de haberse fumado un porro…

Las curiosas Elephant Rocks

Las curiosas Elephant Rocks

No, en serio, algunas de las rocas sí que se parecen a un elefante, sólo hay que tener un poco de imaginación. Estas rocas están en una finca privada pero el paso a visitantes es gratuito (¡qué majo el propietario, no como el de las Clay Cliffs!) y se recomienda no molestar demasiado a las ovejas que mantienen el prado bien cortadito.

Jugando con las rocas elefante

Jugando con las rocas elefante

Hemos estado un buen rato por aquí jugando con las ovejas y con los elefantes. Si no tenéis prisa os recomendamos que os lo toméis con calma y que aprovechéis para pasear tranquilamente por estos prados tan verdes y con tan buenas vistas.

Las simpáticas ovejitas que cuidan de los elefantes

Las simpáticas ovejitas que cuidan de los elefantes

Probablemente alguno de los lectores será un friki de las películas y habrá reconocido esta localización. Apuesto a que muy pocos seréis capaces de decir en qué película habéis visto estas rocas tan curiosas. Pues sí, efectivamente, las Elephant Rocks aparecen en varias ocasiones en la primera película de Las Crónicas de Narnia, adaptación de la novela The Chronicles of Narnia: the Lion, the Witch and the Wardrobe, concretamente en las escenas del campamento de Aslan. La verdad es que no tengo ni idea de lo que estoy hablando, suerte que en estos casos mi amigo google me echa una mano.

Yo, yo, yo, yo

Yo, yo, yo, yo

Después de esta imitación barata de Hulk Hogan hecha con un bigote ovejil hemos seguido nuestra ruta en busca de más cosas interesantes. De hecho, uno de los objetivos del día era localizar alguno de estos animalillos que viven en las costas de Nueva Zelanda: focas, leones marinos, delfines, pingüinos… Aunque nuestra predilección son los pingüinos, al final cualquier cosa está fuera de lo que nosotros consideramos como común.

Panorámica de las Elephant Rocks

Panorámica de las Elephant Rocks

El primer intento de localizar pingüinos ha sido en la Bushy Beach, en Oamaru. Es uno de los puntos en los que se pueden ver con relativa facilidad a estos simpáticos animalillos. El único problema es que para que las probabilidades de verlos aumenten hay que estar a las horas en las que los pingüinos abandonan el nido para ir de pesca y a las horas en las que vuelven después de una larga jornada de trabajo. Esto suele ser muy temprano o muy tarde, casi cuando oscurece.

Bushy beach, en busca de los pingüinos

Bushy beach, en busca de los pingüinos

Nosotros nos hemos plantado aquí al mediodía, así que nuestras probabilidades de verlos eran más bien bajas. ¡Y así ha sido! A esas horas estaban todos de pesca y lo máximo que hemos podido ver han sido las huellas de sus patas. Nos entra la risa con sólo imaginárnoslos caminando por la arena…

Hay rastros de pingüinos, pero son muy madrugadores

Hay rastros de pingüinos, pero son muy madrugadores

Hemos continuado la aventura para ir a parar a otro lugar curioso con otras rocas aún más curiosas que las anteriores. Se trata de las Moeraki Boulders, unas formaciones de otro planeta que han quedado varadas a la orilla del mar, cerca del pueblo de mismo nombre.

Moeraki Boulders, unas rocas extraterrestres

Moeraki Boulders, unas rocas extraterrestres

Estas gigantescas y perfectamente esféricas rocas se han formado por la compactación a presión constante (por eso esa forma de esfera tan perfecta) de un tipo de sedimento característico de esta zona. El cuerpo principal de estas rocas comenzó formándose en lo que era entonces el lodo marino, cerca de la superficie del fondo del mar. Con el paso del tiempo, la erosión por acción de las olas y deslizamientos de tierra locales han hecho que estas maravillas salgan a la luz para disfrute nuestro.

Engullido por las rocas asesinas

Engullido por las rocas asesinas

Aunque parecen buenas no os tenéis que fiar de ellas. Llevan mucho tiempo enterradas bajo el lodo marino y tienen mucha hambre, así que vigilad con lo que hacéis no sea que os devoren. Yo estuve a punto de ser tragado por una de ellas, suerte que pude escapar antes de que me despedazara…

Detalle de la formación de estas rocas tan curiosas

Detalle de la formación de estas rocas tan curiosas

Ya veis en las fotos que las rocas son bastante grandes, algunas de ellas alcanzan más de 2.2 metros de diámetro. Y el interior también es muy curioso ya que se aprecian perfectamente las distintas capas de minerales, entre las que destacan las de calcita y cuarzo. Este lugar es un must si recorréis la costa este de la isla sur.

Otro par de fotos artísticas

Otro par de fotos artísticas

Después de ser casi devorado por una Moeraki y de hablar de comida, nos ha entrado el hambre y hemos hecho una paradita para recuperar fuerzas en uno de los restaurantes del pueblo. Hemos comido como auténticos camioneros: huevos, patatas, fritangas, salchichas… y unos postres buenísimos que no os mostramos para no daros más envidia.

Comida en el bareto del pueblo de Moeraki

Comida en el bareto del pueblo de Moeraki

Hemos seguido avanzando en busca de más pingüinos, en este caso en el faro de Kaitiki Point. Nos han dicho que aquí siempre se ven pingüinos y que si no los vemos es que somos tontos… Pues bien, va a resultar que somos bastante tontos… ¡Maldita sea, se nos han vuelto a escapar!

En busca de los pingüinos pero tampoco ha habido suerte

En busca de los pingüinos pero tampoco ha habido suerte

Lo único que hemos visto en Kaitiki han sido miles, millones de focas o leones marinos o lo que sea. Hay tantísimas que pierde la gracia. Si sólo hubiera tres o cuatro todos estaríamos como locos fotografiándolas, pero hay tantísimas que cuando las ves lo único que puedes pensar es: ¡Otro foca, cuidado no la pises! La verdad es que los bichos son simpáticos y cuando miran con esos ojitos negros con la cabeza girada hacia atrás son para comérselos.

Millones de focas y cero pingüinos

Millones de focas y cero pingüinos

Otro rato de conducción y nos hemos plantad en Dunedin, una de las pocas ciudades de la Isla Sur con algo de historia y con algún edificio interesante. Es la segunda ciudad más grade de la Isla Sur y la principal de la región de Otago.

Espectacular la universidad de Dunedin

Espectacular la universidad de Dunedin

Uno de los edificios más emblemáticos es el de la University of Otago, concretamente el Registry Building o también conocido como Clocktower Building, una estructura de estilo victoriano que resalta por el contraste de los materiales utilizados en su construcción, el oscuro basalto de Leith Valley y la blanca piedra de Oamaru. El edificio alberga el centro administrativo de la universidad y la oficina del rector y esta dentro de los edificios de primera categoría en cuanto a Lugares Históricos de Nueva Zelanda.

Paseando por el Campus universitario

Paseando por el Campus universitario

El paseo por el campus de Dunedin no tiene nada que envidiar a sus universidades homólogas de Stanford, Oxford o Harvard ya que los edificios señoriales de estilo harrypotteriano son muy similares en todos los casos. Fijaos en el detalle del grabado en la piedra de la facultad de Física… ¡es una maravilla!

Edificios imponentes, probablemente de los más antiguos de NZ

Edificios imponentes, probablemente de los más antiguos de NZ

En Dunedin se encuentra la fábrica de cerveza Speight, una de las marcas locales más conocidas. La familia Forcén-Gómez ha querido hacer el tour guiado por la fábrica (28NZD por persona, 90 minutos) y yo he aprovechado ese rato para dar un paseo por la ciudad y ver los edificios de visita obligatoria.

Visita turística a la Speight Brewery

Visita turística a la Speight Brewery

Ha resultado que hoy era un día festivo y de celebración por un motivo que todavía desconozco, así que algunas de las calles principales estaban cortadas y llenas de cosas curiosas: gente pintando graffitis, unas jovencitas can zancos disfrazadas de vacas, unos frikis disfrazados con atuendos de otras época, etc.

Ambiente de fiesta en Dunedin

Ambiente de fiesta en Dunedin

He intentado buscar en internet qué festividad se celebraba pero no he encontrado nada que me haya parecido razonable… debería haber preguntado a alguna de los centenares de personas que estaban congregadas en la calle.

Frikis disfrazados y estatuas similares

Frikis disfrazados y estatuas similares

También estaba el imitador de nuestro estimado Mathias Piano Man, el joven belga que cada día toca el piano delante del lago de Queenstown. Se ve que durante los meses en los que Mathias no está, el imitador ocupa su lugar y se gana unas perrillas extra, cosa que no le hace mucha gracia al original. Hay que decir que este chaval tampoco lo hace mal.

Brochetas de pollo y el imitador de Mathias Piano Man

Brochetas de pollo y el imitador de Mathias Piano Man

Antes de que se me hiciera muy tarde he pasado a ver la famosa Railway Station, probablemente el edificio más emblemático de la ciudad. Tiene más de 100 años de antigüedad y en los años 90 se llevó a cabo una limpieza de cara de la fachada y una mejora de los jardines exteriores. La verdad es que merece la pena ver este edificio, tanto por dentro como por fuera.

La estación de trenes, el edificio más emblemático de Dunedin

La estación de trenes, el edificio más emblemático de Dunedin

Después de recoger a los borrachines y antes de poner rumbo a The Catlins, donde tenemos hotel reservado, hemos parado por la Baldwin Street, catalogada como la calle residencial más inclinada del mundo. Aunque la pendiente media es de 1:5, en el tramo final se llega hasta un 1:2.86 (equivalente a 19º o a un 35% de pendiente), cada 2.86 metros recorridos horizontalmente se asciende 1 metro en vertical. ¡No esta nada mal! Aquí podréis haceros las típicas fotos que todos nos hemos hecho en calles con grandes inclinaciones…

Baldwin Street, la calle más empinada del mundo

Baldwin Street, la calle más empinada del mundo

Ya de noche, conduciendo por los solitarios caminos de The Catlins, hemos llegado a nuestro hotel después de medio perdernos mientras lo buscábamos. Es totalmente oscuro y no sabemos ni dónde estamos. Mañana por la mañana aprovecharemos para hacer alguna foto más decente.

Nuestra residencia en The Catlins

Nuestra residencia en The Catlins

Sólo deciros que el hotel en el que nos quedamos a dormir se llama Pounawea Accomodation Centre & Keswick Camping Ground y nos cuesta 236NZD. Son unas casitas fantásticas y enormes a primera línea de mar con todas las comodidades del mundo. Seguro que dormiremos fantásticamente. ¡Buenas noches!

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